sábado, 16 de agosto de 2008

Jan

Juan López Fernández, conocido como Jan, es un historietista español (Toral de los Vados, comarca de El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León, 13 de marzo de 1939). Autor de variopintos y carismáticos personajes, se ha convertido en un pilar del cómic de humor español por su uso del color y su humor tierno e inteligente.

Biografía

Jan nació en la localidad berciana de Toral de los Vados, pero en su pronta niñez Jan se traladó con su familia a Cataluña, residiendo en la ciudad de Barcelona.

Quedando completamente sordo desde los 6 años, sus padres le alentaron desde el principio para que se dedicara al dibujo, para lo que su carencia no suponía un problema. Después de estudiar delineación mecánica y trabajar en una fábrica de insignias y placas de metal, el autor leonés comenzó a partir de 1956 a trabajar profesionalmente en los Estudios Macián como rotulista aprendiendo el oficio de animador, al mismo tiempo que hacía sus primeros pinitos en el mundo del tebeo al colaborar con la revista “Yumbo”.

En 1959, al emigrar junto a su familia a Cuba, entra a trabajar en La Habana en la Televisión Cubana y más tarde en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos) como técnico asesor y dibujante animador. Compagina con estos trabajos la realización de cómics en varias publicaciones juveniles.

Diez años después, de vuelta a Barcelona casado y con dos hijos, consigue colocarse en la editorial Bruguera gracias a su amigo Miguel Pellicer, al que conoció en los Estudios Macián, que le dará trabajo realizando cuentos infantiles y troquelados. A su vez, va alternando su trabajo en Bruguera con otras revistas y editoriales menores como Gaceta Junior y Strong, que terminarán cerrando, creando personajes como “Sicodelic Hood”, parodia de Robin Hood, los Hermanos Rengifo o Lucas el Maldito.

En 1973 recibirá el encargo por parte de Antonio Martín de realizar una obra que sirviera de parodia a Superman para una pequeña editorial barcelonesa llamada Euredit. Basándose en chistes cortos, mudos, en formato apaisado y en blanco y negro. El protagonista de estas tiras es un esbozo en fase previa de su personaje más conocido: Superlópez.

En 1978 Bruguera le encarga un nuevo personaje para la editorial. Jan recupera a su personaje Superlópez para la ocasión, pero debido a las fuertes restricciones de la dirección renuncia a hacer los guiones, de los que se encargarán guionistas de la talla de Conti, que en la mayoría de los casos se negó a firmar o lo hizo con el seudónimo de Pepe o Pérez Navarro. Estas historias se caracterizan por estar realizadas en una página, con viñetas minúsculas y bajo la fuerte influencia de los ya desgastados chistes del humor de la escuela Bruguera.

Tras cambios en la dirección de la editorial Bruguera que permitieron a Jan tener más libertad en sus publicaciones, comenzará a trabajar con guiones de Pérez Navarro (que por aquel entonces firmaba como Efepé) en álbumes como Nosotros los Catalanes o Las aventuras de Pasolargo. Fue en esta época cuando los dos historietistas dan lugar a la versión definitiva de Superlópez: historias de 62 ó 48 páginas divididas en capítulos y con viñetas grandes a color, más próximas al modelo franco-belga que al español de entonces. Este personaje se convertirá en un referente en cuanto a las parodias de superhéroes americanos.

Tras tres números publicados, Jan decide prescindir de los guiones de Efepé y usar los suyos propios. Es entonces cuando las historias de Superlópez dejan de lado la parodia de superhéroes para meterse de forma progresiva en temáticas que más le interesan al autor. Jan iniciará sus guiones propios con historias humorísticas llena de detalles absurdos sobre la vida cotidiana de López (personalidad pública del personaje), combinándolo con elementos de ciencia ficción. Estos primeros números de los años ochenta serán los que den más fama al personaje y al autor y los más recordados por aquella generación que lo vio nacer.

Con la llegada de Superlópez a Ediciones B, Jan dará más importancia a las historias que le interesa contar que al personaje, llevándole de viajes turísticos muy documentados, protagonizando adaptaciones de clásicos como Viaje al centro de la Tierra o La Divina Comedia, haciendo crítica de la sociedad contemporánea (sectas, dictaduras, tráfico de inmigrantes, guerras, consumismo, etc.) y alternando todo esto con algunas historias de ciencia ficción. A día de hoy Superlópez es el único personaje de Jan que sigue gozando de continuidad, con más de 50 números a su espalda, aventuras infantiles de sus hijos mellizos incluidas, y una actual periodicidad semestral.

En 1982, Bruguera pidió a varios autores la creación de una mascota para su revista Pulgarcito. Jan presenta a un niño de nombre homónimo al de la revista que estaría inspirado en el famoso personaje de cuentos para niños pero traído a la época actual. Para sorpresa del autor, la dirección termina seleccionando a Pulgarcito, y tiene que paralizar la producción de Superlópez para realizar estas páginas. Ya que tanto el dibujo como los elaborados guiones y el entintado los realiza él mismo, y añadiendo que la periocidad de la publicación es semanal, Jan se ve obligado a hacer un trabajo extenuante y a paralizar por completo la producción de Superlópez. Tras un año trabajando en esta publicación, habiendo adaptado docenas de cuentos infantiles y escenarios de ciencia-ficción, decide dejarlo para seguir con Superlópez. Su hijo mayor llegó a realizar algunas historias de Pulgarcito, pero finalmente acabaría abandonando también este trabajo.

En 1985 cierra Bruguera, entonces la editorial más importante de España, por lo que tanto Jan como el resto de historietistas españoles pasan una mala época sustentándose a base de pequeños trabajos en otras editoriales. En el caso de Jan, publica el cómic erótico Laszivia en Norma Editorial, crea personajes como Cab Halloloco y Los últimos de Villapiñas para la revista Jauja o Superioribus para Forum. Gracias a estos trabajos y a su participación en los estudios Equip, consigue subsistir hasta la apertura en 1987 de Ediciones B, que publica una revista para Superlópez, continuando con este personaje y otras publicaciones esporádicas (como Pun Tarrrota o Super Tron) hasta la actualidad.

En mayo de 2002 recibe el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona que reconoce toda su trayectoria profesional y en 2005 le es otorgado el Premi Ivà por el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat (Barcelona).

No hay comentarios: